
Nelfi Ibáñez es la primera entrenadora del continente que viste falda y se pinta las uñas. Ha diseñado una estrategia para detener a Messi, pero ahora está concentrada en llegar a la primera división del Perú con el Hijos de Acosvinchos.
Esta mañana, frente al mar de Miraflores, Nelfi Ibáñez no habla, vocifera. Su equipo está acorralado por el Deportivo Independiente y los muchachos no son capaces de elaborar una sola jugada. El empate a cero es solo una casualidad. La entrenadora, de 43 años, camina sin detenerse al borde del campo, se cubre del sol con la pizarra y no deja de mover los labios. Guapea a los muchachos desde la zona técnica, se acerca a su asistente y desquita con él algo de rabia. Este asiente y le sugiere algunas variantes para el segundo tiempo. El pitazo del árbitro marca el final del suplicio y ella conduce a sus dirigidos detrás de uno de los arcos. Está furiosa.
¿CÓMO SE DETIENE AL MEJOR FUTBOLISTA DEL MUNDO? Con la ‘miniestrategia Messi’, diseñada para los futbolistas pequeños y hábiles. Como ellos salen desde atrás, se les persigue siempre con tres jugadores a la vez. De acuerdo al perfil que utilice, sale uno de los tres. Se le bloquea y este desiste.
¿Y POR QUÉ DEJÓ LOS CAMERINOS DEL BARCELONA PARA ENTRENAR AL “HIJOS DE ACOSVINCHOS”? En Barcelona cumplí mi ciclo de capacitación. Tuve ofertas de otros dos países, pero venir a Lima es un gran reto. Además, mi país y mi familia están más cerca del Perú. Quiero llevar a Hijos de Acosvinchos a la primera división. La entrenadora boliviana que dejó mudo a Messi llegó a la primera división del fútbol español en 2006. Apenas bajó del avión se matriculó en el Centro de Alto Rendimiento de Barcelona y en la Federación Catalana de Fútbol. No había viajado 10 mil kilómetros a bordo de un avión solo para tomarse fotografías. Sus buenas calificaciones le permitieron ingresar a la INEF de Cataluña, un búnker en donde los técnicos más calificados del mundo se reúnen para descubrir quién es el mejor. Ahí conoció a un tal Frank Rijkaard, en ese entonces DT del Barza. El holandés que ganó una Liga de Campeones con la oncena culé se emocionó al saber que existía un entrenador de fútbol que viste falda y se pinta las uñas de rojo. Incluso la invitó a salir al campo con el equipo y ser parte de las charlas técnicas. En la cancha del estadio Manuel Bonilla, bajo el sol de Miraflores, la charla está a punto de terminar. Nelfi alineará a los titulares para el segundo tiempo. No está dispuesta a volver a su casa, en Ñaña, sin haber ganado el partido. El equipo y el cuerpo técnico forman un círculo, Alonso Tomanguilla es el capitán y entona una plegaria antes de que se reinicie el juego. “Quiero que hagan fútbol bonito, con toque”, grita la DT antes de regresar al borde de la cancha. La parte complementaria empieza y el Hijos de Acosvinchos ha sido transformado por los gritos de una madre furiosa que les pide esforzarse más. Los pupilos de Nelfi Ibáñez dominan y no dejan que el rival siquiera mire de cerca el balón. El gol de la victoria parece próximo a llegar, hasta que el árbitro toca el pito. En la zona técnica no se oye ni la respiración del asistente. Penal a favor del Deportivo Independiente.
ALONSO, ¿ES COMPLICADO TENER A UNA MUJER DE ENTRENADORA?La experiencia es buena porque la profesora está capacitada. Nos trata como cualquier otro técnico. Nos putea cuando debe hacerlo y eso es necesario para seguir avanzando. Cuando el Barcelona dejó de avanzar en 2008, Frank Rijkaard fue sustituido en el banquillo por Josep Guardiola, un conocido de la casa. Pero Nelfi no se fue con su colega holandés: envió una carta al nuevo DT y le pidió conversar en persona. El técnico que ha ganado absolutamente todo con el conjunto culé aceptó. La boliviana siguió acudiendo a los entrenamientos e incluso opinaba sobre el funcionamiento del equipo luego de los partidos. Ninguno de los jugadores tuvo objeciones, al contrario, les agradó la presencia de la entrenadora. Y Messi, el dueño de tres Balones de Oro, quedó encantado cuando habló de fútbol con la mujer que sabe cómo frenarlo en la cancha. El balón vuelve al medio del campo. Deportivo Independiente gana 1 a 0 y Nelfi prepara un par de cambios para revertir el marcador. Ella acepta las derrotas a regañadientes, pero sus equipos no dejan de correr hasta que se cumplan los 90 minutos. Dibuja algunas líneas en su pizarra y les explica a los dos jugadores que entrarán lo que deben hacer. “Si vamos a quedarnos parados, mejor vemos fútbol en la TV”. Su arenga da resultados: el equipo se crece y presiona al rival. El empate se acerca, pero el juego se vuelve violento. Hay más puntapiés contra piernas ajenas que contra el balón. La estratega grita. Encara al árbitro. Le dice que vaya a medirse la vista. Las patadas se alojan en muslos y canillas. Hay batalla en el campo del Manuel Bonilla. El pito vuelve a sonar: gol para Hijos de Acosvinchos. Nelfi Ibáñez ha vuelto a respirar.
¿DESDE CUÁNDO LE GUSTA EL FÚTBOL?Cuando era muy pequeña jugaba a la pelota con mis hermanos. Pero en casa no gustaba mucho la idea y acabé practicando básquet. Destaqué y hasta llegué a la selección. El objetivo que se ha trazado Nelfi es dirigir a Bolivia, una selección que tiene dificultades incluso para derrotar a su equipo suplente. La engreída del Camp Nou decidió ser entrenadora al observar que su país perdía los encuentros antes de jugarlos. A los 29 años dejó la carrera de Ciencias de la Comunicación y se puso el buzo: empezó a prepararse para ser técnica de fútbol. Terminó el curso en La Paz con altas calificaciones, pero el certificado nunca llegó a sus manos. Se cansó de reclamar y nadie le dio explicaciones. Entonces viajó a Paraguay para terminar sus estudios. Mal no le fue, en Asunción empezó como estratega y ganó sus primeros títulos. El campeonato de la segunda división empieza el 28 de este mes y Nelfi debe apresurarse para poner al equipo a punto. Hoy en Miraflores han empatado a uno, pero los jugadores aseguran que ha sido el peor partido de sus vidas. El árbitro tuvo que terminar el encuentro con anticipación porque la cancha se convirtió en un ring de box. El asistente guía a los muchachos en los ejercicios de estiramiento y la dueña de la pizarra prepara el discurso para sus once sudorosos pupilos. “Ustedes dirán que soy mujer, que no sé un carajo de fútbol, pero las cosas no son así. Si queremos ser los mejores, tenemos que esforzarnos. Yo sufrí mucho para llegar hasta acá”. La DT es también una experta en frases de autoayuda.
¿DIRIGE CON BUZO O CON UN TRAJE MÁS FORMAL?Hoy me ven con sandalias por la hora y el calor. (El partido se jugó a las 7:00 a. m.)Pero dirijo con una falda, un saco y botas. ¿Por qué? Porque así me gusta.
¿Y SALE DEL CAMERINO MIENTRAS SUS JUGADORES SE CAMBIAN?He venido a trabajar. No ando mirando si el futbolista se viste o se desviste. Si ellos tienen que ducharse y están en pelotas, pues lo tomo con naturalidad. Soy una profesional. El debut de Nelfi Ibáñez como profesional fue en el Club Nacional, un equipo de fútbol femenino de Asunción, en el año 2000. La entrenadora que sabe detener a Messi convirtió a sus discípulas en máquinas: ganaron casi todos los partidos por goleada y salieron campeonas antes de la última fecha del torneo. La DT recuerda cómo sus colegas cuchicheaban cada vez que se daba la vuelta, pero comprende que los hombres se creen dueños hasta del fútbol femenino. Incluso, antes de un partido, el DT de Olimpia le mandó a decir que se vaya a su casa porque una mujer, y encima boliviana, jamás lo iba a vencer. El encuentro terminó 1 a 0 favor del Club Nacional. El técnico rival desapareció antes de que sus jugadoras llegaran a las duchas. Los muchachos acaban de salir del camerino. Se despiden de la profesora con un apretón de manos y corren hacia el bus. Nelfi Ibáñez se siente como la madre de sus 28 jugadores y está segura de que clasificará al equipo con el nombre más extraño del fútbol peruano a la primera división. Eso sí, tiene claro que el camino no será sencillo y habrá que sufrir. Pero el Hijos de Acosvinchos es un equipo acostumbrado a luchar: fue formado por descendientes de ayacuchanos que huyeron de la miseria, se forjó en Ate Vitarte sin un sol en sus arcas y en 2006 estuvo a punto de ser campeón de la Copa Perú. César Vidal es asistente técnico de la DT boliviana, tiene más de 24 años dirigiendo y asegura que saldrán campeones. Lo único que falta —advierte— es ganar confianza. Cuando ello suceda serán imparables.
PROFESOR, CON SU EXPERIENCIA, ¿CÓMO EVALÚA EL TRABAJO DE NELFI?Tenemos las mismas ideas para el fútbol, a ambos nos gusta el buen toque. Si congeniamos en eso, gran parte del trabajo ya está hecho. El resto lo vamos ajustando en el camino. Nelfi Ibáñez tuvo que ajustar su vida por el fútbol. El tiempo para sus dos hijos comenzó a quedarle corto, pero ella sabe perfectamente que los sacrificios son necesarios. Tras alcanzar el título con el Club Nacional, fue llamada para la selección femenina de fútbol de La Paz (2002) y luego la contrataron para dirigir la selección sub–17 de Bolivia. Con un equipo de chicas a las que les costaba incluso ponerse los botines clasificó a los Juegos Bolivarianos —certamen al que el equipo de hombres no llegó— y dejó boquiabiertos a todos aquellos directivos y entrenadores que querían verla en la cocina. En 2004 llegó al torneo sudamericano de fútbol con la sub–20 nacional de chicas, pero se topó con Marta, la delantera carioca que ha ganado el Balón de Oro cinco veces consecutivas y que no puede ser detenida en la cancha ni siquiera por la policía. El partido quedó 6–2 a favor de Brasil. Las bolivianas volvieron a casa con la canasta llena. Antes de llegar a Lima le ofrecieron dirigir en las canchas de Irán, pero a ella le gusta mostrar su cabello y jamás acepta imposiciones de nadie. Y nadie es nadie. La entrenadora jamás ha aceptado que un dirigente le arme el equipo ni que un jugador se crea la estrella. Para ella la disciplina y la humildad son las virtudes más importantes de un futbolista y quien no las tiene está fuera. La tercera es la fortaleza mental para enfrentar situaciones difíciles. Nelfi reconoce que aún le falta trabajar el aspecto psicológico de sus muchachos, pero aún le quedan unos días para la presentación oficial. Hijos de Acosvinchos se enfrenta el domingo 22 a la selección de Chosica y ella pule hasta el mínimo detalle para que su equipo funcione a la perfección. Quiere que sus pupilos toquen el balón como si fueran un Barcelona de Ate Vitarte. Y anhela que el estadio municipal chosicano se atiborre como el Camp Nou. Soñar no vale la pena en un escenario futbolístico como el del Perú. Pero nadie puede acallar las especulaciones de una boliviana que quiere llevar a su selección al mundial, que odia la derrota y que jura haber guapeado al mismo Pep Guardiola. Quizás ella no lo sabe, pero detrás de un gran equipo siempre hay una gran mujer. Messi nunca llegará al Hijos de Ascovinchos, pero la señora que sabe cómo pararlo está presente y tiene hambre de victoria.
Por Alva Oliveira